Cómo aprendemos y construimos nuestra cultura

Tuesday, April 11, 2017

La violencia es para esconder la impotencia

Esta horriblemente metido en nuestra cultura y nuestro lenguaje, llena de expresiones donde la relación sexual se presenta como de "poder" y violencia machista: se "cojen" rivales, "se les rompe el orto", "la tienen que chupar"... Así los impotentes y los cobardes tratan de compensar su impotencia violentando mujeres. Pero en ese procedimiento las mujeres no tienen nada que hacer, ninguna. Son utilizadas solamente como objeto, como símbolo: su cuerpo es el papel y su sufrimiento la tinta con la que los cobardes intentan fraguar un diploma de "no impotente".

Entonces, sobre los cuerpos lastimados y el dolor de las víctimas, se suben todos los otros cobardes e impotentes a decir que "las mujeres son débiles" en vez de reconocer que el problema: la sociedad entera les está jugando en contra. ¿Quién puesto en ese lugar no sufriría lo mismo? Diciendo que hay que protegerlas o dándoles consejo de cómo cuidarse una vez más se ponen por arriba, y de yapa las controlan. Por imaginar un caso extremo, si tres tipos decidieran secuestrar, humillar y lastimar a un fornido rugbier que vuelve caminando tarde y un poco borracho de una fiesta probablemente lo lograrían sin esfuerzo (aquí uno entre muchos casos). Si el rugbier así sometido sospechara que todos van a comentar por lo bajo que lo causó, que se lo buscó y hasta le gusta, probablemente no lo denunciaría. Si cuando decidiera hacer la denuncia lo hicieran repetir mil veces con todo detalle la parte más humillante de sus sufrimientos, le preguntaran aún más que hizo para provocarlo, después lo sometieran a los peritajes invasivos para hacerle demostrar a su carne más lastimada que no miente...

Siguiendo el ejemplo, si la sociedad pusiera en todo a los rugbiers en el lugar donde pone a las mujeres, estos deberían elegir mejor en que medida y a quién se muestran como rugbiers. Deberían medir si al verlos en un lugar considerado vulnerable los van someter "poniéndolos bajo su cuidado" o los van a someter físicamente. Deberían medir si cuando los sometan físicamente la gente va a opinar que en realidad se habían puesto bajo el cuidado de tal o renunciado imprudentemente al cuidado de tal otro. Por supuesto, todos opinarían sobre todos los aspectos de como se debe conducir un rugbier: qué es deseable para conseguir al protector que los "ponga bajo su cuidado", qué no es deseable en un rugbier y los podría hacer perderlo... Tal vez habría revistas mostrando la última moda rugbier con todo para ser un rugbier deseable y lograr un buen protector, tal vez habría revistas de "rugbiers deseables" para los que fantasean con protejer a uno, y enseguida aparecerían otras con rugbiers violados para los tipos que sabiéndose aún más impotentes sólo pueden ocultarse su propia miseria haciendo sufrir a otros. Inevitablemente algunos de los más impotentes pasarían a la acción abusando de formas diversas de los rugbiers que la sociedad le deja en situaciones especialmente desfavorables.

Notar que lo único que pone a los rugbiers en ese lugar horrible es que son reconocibles como tales, con sus espaldas anchas, sus camisetas con rayas, sus botines... Pero seguro la sociedad exigiría, incluso entre la gente más progre, al menos en su fuero intimo que los rugbiers no dejen de parecer un poco rugbiers. Es más que sepan acentuar estratégicamente esos atributos. Porque "la gente" depende de eso para no sentirse impotente ya sea imponiéndose, ya sea sintiéndose deseable para que otros los pongan "bajo su cuidado".

Lamento no poder ofrecer una solución completa para la violencia de genero y tener que decir una obviedad: la solución empieza por no hacer daño, no opinar sobre la vida, la apariencia física o las elecciones de los demás, empatizar con su sufrimiento como si fuera propio apuntando a que tengan los medios materiales y el respeto para liberarse de la situación que lo causa, y sigue por la igualdad, porque asegurarse que todos tienen la misma posibilidad de decidir es la única forma de no ponerse arriba suyo. De paso nos sirve a todos, porque en ese lugar de mierda en que la sociedad viene poniendo a las mujeres mañana podrían estar los altos, los petisos, los rugbiers, los tenistas, los camioneros, los contadores... mejor hacer una sociedad sin lugares de mierda para nadie.


Compartir:

0 comments :

Post a Comment