La Italia de las multas absurdas
El caso de la sanción de 1032 euros a las mamás de Lallio (Bergamo) por haber infringido la normativa sobre la distribución de alimentos es el sólo el último.Atrapadas con las manos en la mermelada. Una maniobra demasiado obvia. Pero la acusación es seria, muy seria. Ese es el resultado de una maraña de leyes, informes e investigaciones que llevaron a un éxito paradójico: más de mil euros de multa a un grupo de madres "culpable" de untar tostadas con mermelada. Ocurrió en septiembre 2016 en Lallio, provincia de Bergamo, pero se publicó en el blog de las madres recién hace algunos días. ¿Los ingredientes? Un evento abierto en el parque, una asociación local de padres, un kiosco y más de 200 niñitos. En un momento la única fuente de comida es tomada por asalto. Al responsable le toca preparar 500 tostadas, así que las mamás deciden darle una mano: se ponen los guantes y empiezan a untar tostadas.
El permiso y la réplica
El asunto no se le escapa a Giacomo Ludovici, consejero comunal de la oposición, que pide al Municipio una inspección de la regularidad de la actividad de distribución del preparado. Los funcionarios indagan y establecen la infracción de la normativa sobre la distribución de alimentos. Multa de 1032 euros. Marzia Cugini, presidente de la asociación, admite el error. "Pagaremos, y la próxima vez vamos a prestar más atención", dice al diario Il Giorno. Defiende incluso el trabajo de los inspectores comunales ("Cumplieron con su deber"). Pero explica que "para respetar la normativa específica se había autorizado solamente a una persona. Le habíamos pedido el favor al kiosko del parque porque sino hubiéramos tenido que pagar 150 euros por el certificado de inicio de actividad". El consejero comunal se declara apenado, pero no se detiene. Mientras tanto buscan donaciones.Las sanciones absurdas
El caso alarga la lista de episodios en los que las leyes y la cotidianidad entran en conflicto. Basta preguntar a la maestra de escuela primaria de Bologna que recibió una multa de 65 euros porque según el inspector tardó demasiado entre que subió al colectivo y el momento en que solicitó el pasaje. Una pena que la maestra apenas había logrado acomodar sus veinte alumnitos pequeñísimos en el transporte. Un poco mejor le fue a una madre de Brescia sancionada por actos obscenos en un lugar público. Lo "obsceno" fue amamantar su bebe en un parque. El juicio oral fue anulado.Ni siquiera la bondad logra llegar al corazón de los que tienen que hacer respetar las reglas. Se cuenta de un carnicero de Marigliano, Nápoles, que en el 2015 le ofreció un pan a un invalido indigente y recibió un llamado a declarar por no haber emitido el ticket. Más al norte un verdulero de Torres del Benanco, sobre el lago de Garda, fue multado por ocupación abusiva del espacio público. ¿La infracción? Haber puesto dos tarros con agua para perros sobre una alfombrita verde símil césped de menos de un metro cuadrado en total, para apaciguar la sed de las mascotas en los días más calurosos.
El gesto que salva vidas y la multa
Un hecho todavía más increíble en Milán, barrio Isola. La "victima" es Celia Prada, trabajadora ecológica, que dejó la camionetita en zona de prohibido estacionar para salvar la vida de un hombre de 55 años que acababa de ser atropellado por una motocicleta. "Mientas daba masaje cardíaco al hombre (cuenta Giacomo Valtolina en el Corriere) los agentes de la policía local estaban arrancando el acta de infracción".Qué decir de Massimo Caravaggio, alcalde de Gombito (Cremona), y los tres mil euros de multa por haber podado los árboles sin respetar las condiciones de seguridad. El primer ciudadano no quería hacerle gastar dinero a la comuna. Menos de los 11250 euros (o, sino, 45 días de cárcel) sentenciados a un jubilado con Alzheimer de Cremona que en el 2010 fue descubierto a la salida de un supermercado con una salchicha de 1.76 euros que no había pagado. El hombre, que en ese momento tenía 79 años, había "intentado beneficiarse apoderándose de la mercadería con el agravante de la destreza". Es casi como la condena al estudiante de Moncalieri, amenazado de suspensión y con una multa de 5176 euros por haber vendido bocadillos en la escuela por dos años. Pero al menos él, en estas semanas, algo de bueno a conseguido: una beca de estudio y el inicio de un viaje para lanzar una start-up. No se sabe si en el comercio de bocadillos o no.
Traducido de @leonard_berberi, corriere.it, 9 de abril de 2017
http://www.corriere.it/cronache/17_aprile_08/dai-panini-gratuiti-marmellata-spalmata-fette-biscottate-ecco-l-italia-multe-assurde-4c7e44da-1c7f-11e7-a92d-71d01d371297.shtml
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