Una de las dos revistas de política e interés general más importantes de Italia resume algunas que recibió como respuesta a un artículo. ¡Parece que son iguales en todos los casos, incluso entre países!
Adaptado de redacción, L'Espresso, 17/07/2017, "reazioni"
L'Espresso denuncia el retorno del machismo, y los "machos" se la agarran con l'Espresso
Nuestra última portada dedicada al poder de los hombres, que nunca desapareció pero hoy parece volverse más arrogante en sus manifestaciones, ha desencadenado la ira de varios. Una demostración de que el tema todavía es tabú.
Volvieron los machos, escribimos en la tapa del Espresso de esta semana. De hecho, apenas anunciamos el tema, muchos de ellos, "los machos", comenzaron a atacarnos.
La nota de tapa compuesta del trabajo de nueve periodistas y escritoras pone bajo la lupa la discriminación, autoritarismo y violencia de genero que, sin haber nunca desaparecido, en los últimos tiempos volvieron a manifestarse con mayor arrogancia, como demuestran varios ejemplos: de las "sombrilleras" dedicadas a taparles el sol a algunos políticos fotografiadas en un debate público a ciertos comportamientos del presidente de Estados Unidos Donald Trump.
El trabajo que publicamos, abordado desde ángulos y con la intervención de profesionales de sectores diversos desencadenó la ira del macho vernáculo, dedicado desde hace algunos días a inundar las casillas de mail de la redacción con el mismo mensaje copiado y pegado o a comentar e insultar sobre nuestra página de Facebook.
Críticas que, como es tradición de nuestro semanario, recibimos siempre con gusto pero, en este caso, están demasiado fogoneadas por el fuego sexista que quisimos denunciar. De que otro modo se puede interpretar el comentario: "Ey, mariquitas, si Italia y los hombres italianos no les gustan, la solución existe y es la siguiente: váyanse a vivir a otro lado. Tal vez los paradisíacos países sudamericanos", seguido poco después de uno apenas más esclarecido: "Exijo un inmediato pedido de disculpas de las gallinas estúpidas que por frustraciones personales generalizan contra los hombres".
Los insultos a las periodistas y autoras de la nota son incontables: "Deberían despedirlas en el acto, a ustedes, las feministas que escribieron esta porquería" o "¿Cuántas mujeres hacen falta para escribir mierda? ¿No alcanza ver cuantas escribieron este artículo?". Hasta la sugerencia de prenderse fuego: "Ustedes son la escoria, el macho fue aniquilado por mierdas como ustedes, la virilidad se ha convertido en un crimen. Préndanse fuego."
Por supuesto no podían faltar las teorías conspirativas: "Respetable redacción del Espresso, como ciudadano (ay! varón), quisiera preguntarles gentilmente lo siguiente: ¿económicamente, cuanto les rinde promover las varias campañas gubernamentales de difamación mediática de los ciudadanos de sexo masculino? Espero que nuestrA respetable (disculpen si no logro convertirlo al femenino "puro") presidentA de la Cámara de Diputados Laura Boldrini los esté recompensando adecuadamente".
Para cerrar, del insulto al puro delirio hay un paso breve. Difícil definir de otro modo este mensaje recibido por mail: "Veo sólo mujeres al volante de autos poderosos y los hoteles repletos de señoras que se relajan con el muchachito de turno pero confío todavía en muchas madres y padres (.) por desgracia los que en general son manoseados y sufren son los padres que sufren continuamente falsas acusaciones de mujeres que logran usar a los hijos para extorsionarlos y sacarles dinero pero hemos (textual) descubierto como desenmascararlas la suya es una de tantas formas de ganar dinero me dan asco si quieren afrontar el problema diciendo la verdad con datos en la mano no espero otra cosa un consejo vayan a lavar los platos"
Si, el machismo es un problema del que todavía hay que hablar.
Adaptado de redacción, L'Espresso, 17/07/2017, "reazioni"
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